El caucho mueve el mundo

Sin caucho no se mueve nada. No sería posible que los coches dieran las curvas sin peligro ni que los camiones lleguen de manera segura a su destino. Tampoco los aviones aterrizarían de forma natural.

El caucho es una clave valiosa para nuestra movilidad. Para garantizarla se procesan cada año unos 11 millones de toneladas de caucho natural. Con este fin se cosecha cada año caucho natural de 2.600 millones de árboles en una superficie tan grande como los Países Bajos.

El árbol del caucho (hevea brasilensis) posee una gran importancia económica y figura entre los más importantes recursos renovables.

El caucho natural obtenido de la emulsión lechosa (látex) del árbol de caucho es el materia central para la elaboración de goma. Además de ello, el árbol del caucho produce madera de excelente calidad que es utilizada por la industria maderera para fabricar muebles y un gran número de otros productos madereros.

Para cubrir la elevada y continua demanda, hoy día es corriente criar preferentemente el árbol del caucho en unas grandes plantaciones. La periodicidad de cultivo óptima de unos 15 años se traduce no solo en unas elevadas producciones de látex sino igualmente en una alta productividad maderera.

Las plantaciones rentables de caucho requieren unas condiciones climáticas subtropicales hasta tropicales, las que están presentes en el llamado cinturón del caucho situado en los 15º de latitud norte y 15º de latitud sur. Entre las regiones relevantes para el cultivo del árbol del caucho, que pertenece a las maderas duras y que es originario de las selvas pluviales de Sudamérica, figuran actualmente China, América Latina y el Sureste de Asia.